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Carlos Gardel, el morocho del abasto, el zorzal criollo, el más grande. Yatasto es cultura

Carlos Gardel, el Mito del Tango

Carlos Gardel sigue siendo grande a pesar que ya pasaron largos años de su trágica muerte. La gira terminó en Medellín. Debía presentarse en Santiago de Cali antes de culminar su estadía en Colombia.

Antes de los viajes, Gardel había dejado grabado un saludo, un mensaje grabado anunciando su gira para presentarse en Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Panamá, Cuba y México. Pero no fue así. Se torció su destino.

El 25 de marzo de 1935 Carlos Gardel realiza la que sería su última grabación. En los estudios Víctor de New York deja impresa su voz en un disco donde anuncia entre otras cosas la que a la postre sería su última gira, al decir: Yo acabo de terminar dos nuevas películas “Paramount”, “El día que me quieras” y “Tango Bar”, y voy a comenzar una gira que comprenderá Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Panamá, Cuba y México. Tres días más tarde, el 28 de marzo, parte del puerto neoyorquino rumbo a Puerto Rico, donde arriba el 1º de abril y permanece hasta el día 22 del mismo mes. Siguiendo con el plan previsto, llega a Venezuela el 25 de abril, permaneciendo allí hasta el día 22 del mes siguiente.

La próxima escala debería ser Colombia, pero Gardel se presenta previamente en las islas de Curazao y Aruba, no anunciadas en la mencionada grabación en la Víctor, posiblemente por haber surgido la posibilidad de presentarse en ellas al ser contratado durante la gira. Será entonces que a partir del 4 de junio llega Gardel a Colombia y como lamentablemente es bien sabido el día 24 sucede el fatal accidente de Medellín, con la desaparición física del máximo cantor y la mayoría de sus acompañantes.

El bronce que sonríe, el mudo, el troesma... Gardel... el que "Cada día canta Mejor". Yatasto es cultura

El bronce que sonríe, el mudo, el troesma… Gardel… el que «Cada día canta Mejor». Yatasto es cultura

Vida del Morocho

El Zorzal Criollo nació en la ciudad de Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890. Hijo de padre desconocido y Berta Gardes, quien le dio su apellido, fue bautizado Charles Romuald Gardes. En 1893 su madre llegó a la Argentina con su pequeño hijo de poco más de dos años. Su infancia transcurrió en los alrededores del Mercado de Abasto, su barrio por adopción, a partir de ese momento nace «El Morocho del Abasto». Cursó sus estudios primarios en las escuelas San Carlos y San Estanislao y abandonó los mismos en el segundo año de secundaria, en 1906, cuenta Pablo Taboada.

Su vocación era el canto y animado por el payador José Betinotti, quien lo bautizara «El Zorzal Criollo», comenzó a cantar en ruedas de comités (centros políticos) y fondas del Abasto. Para la época del Centenario de la Revolución de Mayo (1910), era el número artístico del café O’Rondemann de los hermanos Traverso. En 1911 y junto a José Razzano, cantor del café El Pelado del barrio de Balvanera, forma el dúo Gardel-Razzano que marcará toda una etapa de su vida artística.
En 1912 se agrega al dúo el guitarrista y cantor Francisco Martino. Este trío participa en los Festivales de la Casa Suiza de la calle Rodríguez Peña 254.
Tiempo más tarde Gardel es convocado por la Casa Tagini para grabar sus primeros discos marca Columbia Record. En ese entonces, su repertorio no contenía tangos, sino canciones folklóricas.
En 1913 el trío se agranda y se convierte en cuarteto sumando al cantor Saúl Salinas y salen de gira por el interior de la provincia de Buenos Aires. Al alejarse el recién llegado Salinas siguieron bajo el rótulo de Terceto Nacional y en diciembre de 1913, se desvincula Martino, y queda conformado definitivamente el «Dúo Nacional Gardel-Razzano». En diciembre de ese año debutan en el prestigioso Cabaret-Restaurant Armenonville, cantando canciones criollas.
El 8 de enero de 1914 el dúo debuta en el Teatro Nacional de Buenos Aires y a partir de entonces comienzan a cantar en todos los teatros porteños, haciendo giras a las principales ciudades argentinas, Rosario, Santa Fe y Córdoba. En 1915 debutan en la República Oriental del Uruguay, en el Teatro Royal de Montevideo, ese mismo año, emprenden una gira al Brasil y en ese viaje Gardel conoce a su gran ídolo, el tenor italiano Enrico Caruso. A fines de 1915 Gardel sufre en un altercado un balazo en el pulmón que lo marginó un tiempo del canto. Esa bala la tendría alojada para toda la vida. En aquel entonces se suma al dúo el guitarrista José Ricardo, apodado El Negro. En 1916, ya reestablecido, reanuda junto a Razzano su temporada en Mar del Plata.

Al año siguiente decide cantar un tango en público, y así una noche en el Teatro Empire de Buenos Aires estrena «Mi noche triste» de Samuel Castriota y Pascual Contursi. A partir de entonces comenzará a incluir tangos a su repertorio. El 9 de abril de 1917 la Casa Glücksmann los contrata para grabar. Es protagonista de un film mudo: «Flor de Durazno» y junto con Razzano inicia su primer gira a Chile. De 1918 a 1922 el dúo trabaja intensamente en teatros de Buenos Aires, Montevideo y todas las ciudades del interior de la República Argentina. A partir de 1921 el dúo es acompañado por los guitarristas José Ricardo y Guillermo Desiderio Barbieri.

Gardel en la querida Nevera de Colombia. Yatasto

Gardel en la querida Nevera de Colombia. Yatasto

Para 1923, y ya con Gardel metido de lleno en el tango, inicia con Razzano, junto a la Compañía Rivera-De Rosas, una gira por Mar del Plata, Montevideo, Brasil y España, debutando en el Teatro Apolo de Madrid.
En 1924 vuelve a Buenos Aires y canta por Radio LOW Gran Splendid y graba por vez primera acompañado por la orquesta de Francisco Canaro y un año después lo haría acompañado por la orquesta de Osvaldo Fresedo.
En la ciudad santafesina de Rafaela el dúo canta por última vez. Y es a partir de 1925 que Gardel se convierte en solista, viajando a España junto a la Compañía Rivera-De Rosas. Debuta el 5 de noviembre de 1925 en el Teatro Goya de Barcelona, donde graba sus primeros discos con el sistema eléctrico.
A su regreso a Buenos Aires, hace su primera toma eléctrica en el país -el 8 de noviembre- cantando el pasodoble «Puñadito de sal».
En noviembre de 1927 viaja nuevamente a España y en enero del año siguiente canta en Radio Catalana y vuelve a grabar en Barcelona para luego recorrer toda España. A mediados del año 1928 vuelve a Buenos Aires, sumándose a su conjunto acompañante el guitarrista uruguayo José María Aguilar. Tras un breve paso por Buenos Aires y Montevideo viajan a Francia y debutan en el teatro Fémina de París el 30 de septiembre de 1928. En octubre debuta en el cabaret Florida de París, con formidable éxito y además graba discos.

En la Foto, el verdadero Zorzal es Carlitos. Yatasto

En la Foto, el verdadero Zorzal es Carlitos. Yatasto

En enero de 1929 realiza una breve tournee por Italia y el 5 de febrero ya de vuelta en Francia, actúa en la Opera de París, viajando luego a la Costa Azul donde triunfa rotundamente.
En marzo regresa a París y debuta en el Teatro Empire, dejando algunas grabaciones, luego viaja a España donde actúa en el Principal Palace de Barcelona y en el Teatro Avenida de Madrid, ciudad donde se desvincula del conjunto el guitarrista José Ricardo. A mediados de 1929, regresa a Buenos Aires lleno de gloria junto a Barbieri y Aguilar.
Su éxito se desdobla en ambas orillas del Río de la Plata, graba discos y, en 1930, filma sus famosos cortometrajes sonoros.
En 1930 realiza un nuevo viaje a Francia actuando en el Empire de París y al año siguiente en el Palacio del Mediterráneo de Niza, junto a las guitarras de Barbieri y Riverol, sin Aguilar que había regresado a Buenos Aires. En marzo vuelve al Empire de París y luego pasa al Palace de París donde está varios meses. Filma en Joinville, para la Paramount francesa la película «Luces de Buenos Aires». Retorna a Sudamérica y tras breve paso por Buenos Aires y Montevideo parte otra vez a Europa sin sus guitarristas. Entre fines de 1931 y agosto de 1932 Gardel realiza giras por la Costa Azul, Italia, Londres, París, Viena, Berlín y Barcelona.
Entre septiembre y noviembre filma para la Paramount francesa «Esperame» y junto a Imperio Argentina «La casa es seria» y «Melodía de arrabal». Para estas películas comenzó a trabajar, junto a Gardel, Alfredo Le Pera y nacen sus primeros tangos juntos: «Melodía de arrabal», «Silencio», «Me da pena confesarlo», etcétera.
En 1933 vuelven a Buenos Aires y su conjunto de guitarras estaba integrado por Barbieri, Riverol, Vivas y Pettorossi, trabajan en Montevideo y en el interior de la Argentina y del Uruguay. Esta será la última vez que su público lo vería. Su última grabación en Buenos Aires fue el 6 de noviembre de 1933 cuando registra «Madame Ivonne» de Eduardo Pereyra y Enrique Cadícamo.

El 7 de noviembre se va para siempre. Nuevamente a Europa, donde tras un breve paso por Barcelona y París viaja a los Estados Unidos, para debutar en la cadena de radio más importante del mundo, la NBC de Nueva York, el 31 de diciembre del mismo año. En 1934 con la colaboración de Alfredo Le Pera, en los argumentos, Gardel filma «Cuesta abajo», «Mi Buenos Aires querido» y «Tango en Broadway», para la Paramount de Nueva York.
Tras un breve viaje a Francia, a fines de 1934 vuelve a actuar en la NBC y a filmar, participando en el musical de la Paramount «Cazadores de estrellas» junto a Bing Crosby, Richard Tauber y Ray Noble entre otros grandes.
Entre enero y febrero de 1935 filma «El día que me quieras» y «Tango Bar» donde canta sus éxitos más recordados. En abril, Gardel decide emprender una gira por Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curaçao, Colombia, Panamá, Cuba y México, pero el destino impidió que esta se completara por el trágico accidente aéreo de Medellín que terminó con su vida el 24 de junio de 1935.

Última foto de Gardel tomada en Medellín. Yatasto es Cultura

Última foto de Gardel tomada en Medellín. Yatasto es Cultura

Medellín, aquella tarde de Junio (Por Ricardo Ostuni)

Medellín selló la historia de Gardel con una cuota final de misterio.

El informe oficial sostiene que: «el accidente se debió única y exclusivamente a dos causas íntimamente ligadas entre sí, pero de distinta naturaleza, ajenas al control de las personas que llevaban el comando de los trimotores F-31 y Manizales. La primera es de carácter permanente y se debe a las deficiencias topográficas y aerológicas, propias del aeródromo «Olaya Herrera» de la ciudad de Medellín. La segunda es de carácter ocasional y se debe a un fenómeno aerológico propio del mencionado aeródromo y que consiste en la aparición súbita de una corriente que se ha registrado, generalmente durante las horas de la tarde y que dura apenas unos pocos minutos… El 24 de junio ese fenómeno se presentó unos diez segundos antes de ocurrir el choque con una intensidad 6-7 Beaufort de una dirección suroeste…»

El impacto de la muerte de Gardel fue tan impresionante como doloroso. En las calles de Medellín todos lloraban la desconsolada noticia. El dueño del teatro Junín ofreció el vestíbulo del mismo teatro para el velatorio, pero el presbítero Uribe Ospina dejó su residencia contigua al teatro para que fueran velados Gardel, Le Pera, Celedonio Palacio, José Moreno y Barbieri. Un día después los restos de Gardel fueron llevados a la Iglesia La Candelaria, donde le fue ofrecida una misa. Después, cuatro artistas de la compañía española de teatro llevaron sobre sus hombros el cuerpo de Gardel hasta el cementerio de San Pedro donde tuvo su sepultura. Yatasto

El impacto de la muerte de Gardel fue tan impresionante como doloroso. En las calles de Medellín todos lloraban la desconsolada noticia. El dueño del teatro Junín ofreció el vestíbulo del mismo teatro para el velatorio, pero el presbítero Uribe Ospina dejó su residencia contigua al teatro para que fueran velados Gardel, Le Pera, Celedonio Palacio, José Moreno y Barbieri. Un día después los restos de Gardel fueron llevados a la Iglesia La Candelaria, donde le fue ofrecida una misa. Después, cuatro artistas de la compañía española de teatro llevaron sobre sus hombros el cuerpo de Gardel hasta el cementerio de San Pedro donde tuvo su sepultura. Yatasto

El 18 de diciembre de 1935 los restos de Gardel fueron exhumados del cementerio de San Pedro. El recorrido del cuerpo del ídolo es una apasionante historia, ya que partió el 18 de diciembre del ’35 y llegó a Buenos Aires en Febrero del año siguiente. Es muy fuerte saber que el féretro viajó por tren y a lomo de mula por diferentes pueblos de Colombia, y luego por barco hasta Nueva York, Panamá y finalmente Buenos Aires. -“cuando el cuerpo llegaba a un pequeño pueblo, todos salían de sus casas para saludarlo, y cantarle”  -¿y que le cantaban?  - “sus canciones, Cuesta abajo, Volver y muchos rezaban ave maría, por eso Gardel para nosotros es un santo”, cuentan los testimonios.

El 18 de diciembre de 1935 los restos de Gardel fueron exhumados del cementerio de San Pedro. El recorrido del cuerpo del ídolo es una apasionante historia, ya que partió el 18 de diciembre del ’35 y llegó a Buenos Aires en Febrero del año siguiente. Es muy fuerte saber que el féretro viajó por tren y a lomo de mula por diferentes pueblos de Colombia, y luego por barco hasta Nueva York, Panamá y finalmente Buenos Aires. -“cuando el cuerpo llegaba a un pequeño pueblo, todos salían de sus casas para saludarlo, y cantarle”
-¿y que le cantaban?
– “sus canciones, Cuesta abajo, Volver y muchos rezaban ave maría, por eso Gardel para nosotros es un santo”, cuentan los testimonios.

Sin embargo, aún hoy persisten diversas versiones que descalifican lo afirmado en dicho informe. Unas hablan de la supuesta rivalidad entre las dos empresas protagonistas del siniestro: la SACO (Sociedad Aérea Colombiana) y la SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos) o más precisamente entre los pilotos Ernesto Samper Mendoza y Hans Ulrich Thom. Otras se refieren a una eventual disputa entre Gardel y Le Pera (o Gardel y Samper Mendoza), que habría culminado con un balazo fatal en la nuca del piloto.
José María Aguilar uno de los tres sobrevivientes de las llamas, siempre fue vacilante en sus declaraciones sobre el tema. El 6 de junio de 1936 dijo a la revista Novela -Nº 962- que la tragedia sobrevino por una vieja disputa entre los dos pilotos, confirmando así la sospecha más generalizada. Empero Isabel del Valle (en el libro «Ser Gardel», Ediciones PXP diciembre de 1990, pag. 22) dijo haber recibido de Aguilar otra temeraria versión: «Yo repito lo que me contó Aguilar… decía que Le Pera -que era el productor- lo hizo cantar a Carlos en un estadio al aire libre y, claro, sin sonido, el público que no escuchaba bien hizo sentir sus protestas… Eso a Carlos lo dejó muy mal de ánimo y decidió separarse de Le Pera… Ambos discutieron en el avión y Alfredo sacó un arma y le disparó un balazo que, en vez de pegarle a Carlos, le dió en la nuca a un tal Samper y así el avión quedó sin gobierno…»

En otro reportaje publicado con motivo del cuarto aniversario del suceso, Aguilar modificó radicalmente sus dichos. Declaró que el avión estaba excedido en carga y que, por esa causa, al aterrizar en Medellín había perdido estabilidad, casi como anticipando la tragedia; que en este aeropuerto se incrementó aún más el peso de la nave con doce tambores de películas que fueron colocados debajo de los asientos, agregando: «Al chocar nadie se movió. Se ha dicho que Carlitos gritó y golpeó en el vidrio. La verdad es que un ala del trimotor con que habíamos chocado se introdujo en el F-31 y descabezó a alguno de sus ocupantes. Pudo establecerse mas tarde que a Carlitos Gardel le había cortado ambas piernas y que había recibido otras heridas mortales, de manera que su sufrimiento no debió ser prolongado…»
En el «Acta de Levantamiento de los Cadáveres del Siniestro» firmada por los doctores Antonio J. Osapina, Luciano Restrepo Isaza, Julio Ortiz Velásquez y Luis Carlos Montoya, se consigna que el numeral 11 corresponde al cadáver de Gardel «hallado boca abajo y pisado por las válvulas de uno de los motores. Tiene una cadena de oro sin reloj, como especie de pulsera en una muñeca. Colgada de la ropa una cadena con unas llaves y una chapita que tiene una leyenda así.- Carlos Gardel, Juan Jaures 735 Buenos Aires… Junto al cantante y quemadas en los bordes se encontraron las partituras originales de «Cuesta Abajo»».
Este mismo relato se repite en el Cuaderno Tres del sumario instruido en el Juzgado Segundo Superior de Medellín donde se asentaron los resultados de la autopsia practicada a los despojos de Gardel.
Todas las investigaciones realizadas en años posteriores, insisten en remarcar, como causa fundamental de la tragedia, la rivalidad entre ambos pilotos.
Terencio Spaini -experto colombiano en prevención de accidentes aéreos- publicó en la década del cuarenta sus propias conclusiones al respecto, después de analizar la documentación reunida en torno del accidente y las declaraciones de todos los testigos del caso: «Es imposible comprender lo ocurrido sin tener en claro que los aviones que protagonizaron el drama, pertenecían a dos compañías cuyo grado de competencia era feroz». No se trataba de una disputa ocasional sino que había intereses nacionales de por medio, jugándose «conceptos de patriotismo, de soberanía, de emancipación y, para decirlo en términos de nuestros días, de liberación».
La SCADTA era una empresa aerocomercial alemana -la primera establecida en las Américas y la segunda en el mundo- y respondía a los planes expansivos del nazismo. Ernesto Samper Mendoza por su parte, «no era un hombre cualquiera» sino un pionero y un abanderado del orgullo patrio. «Su sed de independencia lo empujó nada menos que a crear la empresa SACO de su bolsillo».
A causa de estos enfrentamientos el comandante Hans Ulrich Thom de la SCADTA, el 20 de junio anterior a la tragedia, habría realizado en el aeródromo de Techo «una bajada rasante, demostrativa de gran pericia sobre el avión F-31 de Samper Mendoza… Estas especies de fricciones crearon un clima muy especial que hizo que el 24 de junio de 1935 el amor propio y patrio de Samper lo empujara a devolver el susto a su colega alemán lanzándole el avión encima, en una arriesgada maniobra que fue perfecta. Pero intervinieron otros factores y se produjo la catástrofe.»
La misma opinión fue recogida por Federico Silva en su Informe Sobre Gardel (Editorial Alfa, Montevideo 1971) de labios del Dr. Gilberto López: «Durante el tiempo que permanecí al servicio de la SCADTA pude observar que había una marcada predisposición de parte de todos los empleados de esa empresa contra el aviador Ernesto Samper. También recuerdo que los empleados Jesús Celis y Jesús Padilla, me manifestaron su temor de que le ocurriera un accidente en Palanquero a Samper y yo presentía que algo le iba a ocurrir, pero parece que el accidente estaba premeditado para que ocurriera en Palanquero y no en Medellín.»
Spaini contradijo los dichos de Aguilar demostrando que los aviones no estaban excedidos en carga, pero al igual que aquel habló acerca de un balazo: «La autopsia del aviador colombiano -realizada por el Dr. Tamayo Lemos- mostró un balazo en la cabeza … El disparo vino desde abajo (el balazo estaba incrustado en la cabeza luego de haberle atravesado el maxilar. Aquí se destruye la teoría de que lo dispararon desde atrás o sea desde el interior del propio avión».
Las noticias periodísticas del día siguiente a la tragedia mencionaban que el copiloto del Manizales, Wilhan Furts había sido «encontrado muerto con una pistola en su mano y un cartucho quemado muy cerca» suponiéndose que se habría suicidado ante la inminencia del desastre.
Así lo sostiene el escritor colombiano Mario Sarmiento Vargas (La verdad sobre la muerte de Carlos Gardel, editado en 1945): «los identificadores encontraron el cuerpo del citado piloto completamente carbonizado, con los brazos en alto y en la mano derecha empuñando una pistola de la que había sido disparado un proyectil. El cráneo aunque completamente quemado dejaba ver el orificio donde había penetrado la bala; es decir que ante el inminente e inevitable peligro de morir achicharrado, prefirió suicidarse.»
La conjetura de Spaini fue otra. Entendió que «el copiloto (del Manizales) le disparó al F-31 en un gesto de pánico, desesperación o ira, al ver que se le venía encima.» sugieriendo que el proyectil habría impactado en el avión atravesando fuselaje, yéndose a incrustar en la cabeza de Samper Mendoza por el maxilar inferior. Por esta razón el F-31 habría caído bruscamente en plena maniobra del ascenso.

Primera pagina "El Colombiano". Medellín. Junio 26 de 1935. Tragedia en aeropuerto de Medellín. Yatasto

Primera pagina «El Colombiano». Medellín. Junio 26 de 1935. Tragedia en aeropuerto de Medellín. Yatasto

En 1991 apareció en Bogotá -Colombia- una nueva edición del libro «Carlos Gardel, su vida y sus canciones» de Jaime Rico Salazar quien trabajó revisando «los archivos que dejó escritos la Comisión que investigó el accidente. Que de todas maneras son muy deficientes ya que se circunscriben a analizar lo que sucedió aquel día en el aeropuerto y no se salen de allí para investigar lo que pasó anteriormente fuera del sitio de la tragedia». Básicamente repite los mismos hechos narrados por Spaini concluyendo que Samper «no tenía derecho por ningún motivo personal, para efectuar la arriesgada maniobra que costó tantas vidas.» A tantos años de distancia no es posible dilucidar con certeza la verdad de lo ocurrido pero, por la forma en que se produjo la tragedia resulta verosímil la tesis sobre la rivalidad entre las dos compañías y sus pilotos. La pericia técnica firmada por los doctores Francisco Rodríguez Moya, Neftalí Sierra y Epifanio Montoya designados por el Jefe de Seguridad de Medellín, Dr. J. Antonio Rico demostró que la ruta seguida por el F-31 fue de una «continuidad sorprendente» sobre todo por el rastro de la rueda izquierda del aterrizaje que, puede decirse, «es un trazado geométrico perfecto». La máquina describió una sostenida parábola de 30º en dirección del Manizales que estaba detenido frente a los hangares de la SCADTA. No se encontraron marcas de zizagueos que mostrasen un intento por corregir el rumbo, ni huellas de frenadas. «Por el contrario 180 metros antes del lugar del choque, desaparece la huella de la rueda derecha para volver a aparecer a 120 metros del lugar de la colisión. Vuelve a perderse pero más adelante aparece la huella central de la rueda de cola, como si en el instante de tomar altura hubiera aplicado ésta fuertemente contra el suelo.»

En 1984 Horacio Ferrer reporteó en Medellín a Antonio Henao Gaviria el único periodista presente en la caseta de la SACO la tarde del 24 dejunio de 1935. Gaviria tenía en la época del reportaje 81 años y una prodigiosa lucidez. Recordó que el F-31 a unos 200 metros de iniciar su carreteo giró directamente hacia el Manizales sin levantar vuelo.
El choque de los aviones, dijo, fue como una bomba atómica que oscureció todo el aeropuerto. Con un extinguidor del batallón de Bomberos roció el cuerpo en llamas de José Plaja salvándole la vida. Esto signó una amistad para siempre. En una de las cartas que periódicamente le enviaba, Plaja desmintió totalmente la existencia de una disputa a bordo.
Al conjeturar sobre las causas del accidente, Gaviria dijo: «Alguna vez Samper, en el batallón Girardó, en una madrugada de parranda, me contó que el piloto alemán Ulrich Thom le había sobrevolado con una avioneta monoclub que tenía, como una provocación y que esperaba tomarse revancha algún día… Yo creo que él (Samper) trató de salirse de la pista y pasarle por encima y como no era muy técnico en trimotores ya que siempre había pilotado avionetas, falló…»
Similares declaraciones de don Antonio Henao Gaviria incluye Rodolfo Omar Zatti en su libro «Gardel 544 días finales» (Corregidor 1992, pág. 145): «Hacía pocos días, Thom había llevado en su avión al arzobispo de Ibagué, capital de Tolima y al pasar por sobre el avión de Samper le hizo un gesto como diciendo «mira lo que llevo yo; a ver lo que cargas tu»… Ya interpeto que Samper quiso devolverle la broma de días anteriores y en pleno carreteo de su máquina la hizo doblar hacia donde se encontraba su rival para mostrarle la carga humana que llevaba a bordo, pero ante la proximidad de la otra máquina y su poca pericia con este tipo de avión con carga, no pudo levantar y se produjo la horrenda colisión a las 14,56 horas del 24 de junio de 1935.»
Testimonios y pericias parecen coincidentes: Samper desvió la marcha del F-31 fuera de la pista, en dirección del Manizales. Todo hace pensar en una temeraria imprudencia antes que en la obra de la fatalidad.
José Plaja secretario de Carlos Gardel durante la gira y uno de los tres sobrevivientes del siniestro, agregó otro hecho prácticamente ignorado en cuanto trabajo se ha escrito sobre Medellín. El miércoles 25 de junio de 1969 -después de 24 años de silencio- accedió a un reportaje del periodista Jaime Sureda Prat de Europa Press publicado en el diario «La Verdad» de Murcia, España.
Plaja vivía entonces en un pueblito del Ampurdán de Gerona, tenía 69 años y los dedos de ambas manos amputados por causa del fuego. «Me encargaron contratar un avión para que nos trasladara de Bogotá a Calí y me puse al habla con el capitán Morrison (NdA: Plaja menciona a un tal Morrison como el piloto que condujera el F-31 en la escala Bogotá-Medellín. Sin embargo el trimotor estuvo al comando de] piloto norteamericano Stanley Harvey. Plaja concedió en 1981 otro reportaje a Esteban Peicovich para la revista «Interviu» en el que, básicamente, narra los mismos hechos), un gran piloto que había formado una empresa con un tal Samper, un hombre muy rico y que puso el dinero para comprar dos aviones… La noche de la partida Morrison me dijo que si salíamos de madrugada podríamos hacer el vuelo directo de Calí pues cruzaríamos los Andes sin niebla y no tendríamos que remontarnos a gran altura, lo que nos permitiría llenar a todo los depósitos de gasolina. Pero salimos a las diez de la mañana y con los depósitos a medio llenar, lo que nos obligó a hacer escala en Medellín para repostar… La noche anterior hubo una partida de póquer que se demoró mucho… Salimos tarde por eso del póquer y el piloto tuvo que cambiar su plan, poner menos gasolina porque ya habría niebla espesa y por lo tanto, descender en Medellín…»
La muerte suele clausurar las pasiones, pero no en el caso de Gardel. La tragedia de junio originó arduas polémicas que perduran a sesenta y cinco años de ocurrida, como si se tratase de negar toda explicación que justifique lo inaceptable.
Las autoridades de Colombia siguen sosteniendo que la fatalidad copó aquella tarde de Medellín, pero muy pocos se resignan a creer en ello. Gardel aún muerto, sigue cultivando misterios.
La historia del mundo está llena de acontecimientos que fueron obra de locos, alucinados, visionarios, imprudentes y neuróticos. «Si Milcíades hubiera huido en Maratón y Carlos Martel en Poitiers, la civilización occidental habría sido diferente. Todo habría resultado distinto si Cristo hubiese renegado de su doctrina delante de Pilatos» (NdA: Sigmand Freud -«El Presidente Thomas W. Wilson. Retrato Psicológico»). Tal vez la historia del arte popular hubiera sido diferente de no ocurrir esa partida de póquer y la genial imprudencia de Samper Mendoza.

Un comentario

  1. MUY INTERESANTE LA NOTA SOBRE CARLOS GARDEL,TAMBÍEN LAS FOTOS CON CHAPLIN.