Gremio le ganó a River 1-0 la primera semifinal de la Libertadores

Gremio le planteó un partido incómodo a River. Con poco espacio para las transiciones veloces y casi sin grietas para los espacios filtrados. El bloque propuesto por el entrenador Renato Portaluppi, con el roce copero, le bajó el ritmo al partido y opuso paciencia. En los primeros minutos padeció algún desborde riesgoso o un remate de Leonardo Ponzio. Y poco más.La mayor dificultad para el local radicó en la complicación para juntar a sus creativos. O para disponer de ellos en la zona de fuego: Quintero retrocedió mucho para enlazar y Martínez participó poco.
El elenco de Porto Alegre, de a poco, se fue animando. Y hasta convocó a la pericia de Franco Armani ante un tiro de Cicero, a los 24 minutos de juego. El Millonario, en consecuencia, debió sacudir la modorra con un lanzamiento de larga distancia. Exequiel Palacios vio el hueco y probó los reflejos de Marcelo Grohe, que envió el remate al córner. Y, a los 39′, volvió a probar: el balón hizo una parábola hacia afuera y Grohe debió volver a demostrar por qué fue una de las figuras en la Copa pasada.
En la segunda parte, el Tricolor adosó un par de candados más a su esquema. Con las líneas bien unidas, sin baches para las paredes, dificultó aún más la elaboración de River. A los 12 minutos, Gallardo optó por variar el camino. Apostó por el ingreso de Lucas Pratto, un 9 más clásico, en lugar de Ignacio Scocco.
A los 16 minutos, el conjunto de Núñez recibió un golpe inesperado. En una pelota parada, especialidad de Gremio, Michel se anticipó a todos en el borde del área chica y puso el 1-0. Y, a partir de allí, Gremio se quedó con el control anímico del encuentro. Buscó el local, aunque sin las luces de las series frente a Racing e Independiente, por citar dos buenas actuaciones. Y sin movilidad para esquivar las barricadas del visitante, que terminó jugando el desarrollo que quería.
En Porto Alegre, River deberá desplegar su mejor versión para quebrar a un Gremio que estará cómodo en el resultado. Pero el Millonario de Gallardo ya dio probadas muestras de que no conviene subestimarlo, aun en un contexto desventajoso.

