Hace unos meses dijo Gustavo Alfaro: “Tres de las cinco listas de Deportivo Cali me llamaron para que sea el técnico. Les agradecí y dije que tengo contrato con Huracán”. Contundente. Al entrenador no le movió la idea de dirigir en Colombia. Dijo además que está identificado con el proyecto de Huracán y que prefiere respetar su palabra y hacerse cargo de lo que ya firmó.
En Huracán tiene contrato hasta junio de 2018 y sin cláusula de rescisión. Alfaro dice deberse a ese equipo. Por eso no le sonó la idea de trabajar en Deportivo Cali.
El técnico que hablaba de principios, no los tiene.
Alguien afirmó que sostener todo el tiempo a rajatabla los principios es muy difícil. Y más cuando la vida nos pone ante escenarios en los que la tentación de ir en contra de lo que uno pensaba y hasta decía, es muy grande. Por eso son tan admirables los consecuentes: porque se mantienen siempre inquebrantables.
Alfaro siempre dijo que los contratos son para ser cumplidos y que no le gustaba romper contratos. ¿A dónde van sus palabra ahora? (Yatasto Noticias)
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