Cada 7 de agosto la comunidad católica celebra a su santo del Pan y el Trabajo, Cayetano, conde de Thiene, cura y abogado, benefactor de los pobres, protector de los enfermos y dispensador de paz, nacido en Vicenza, Italia, en 1480. En la Argentina, Cayetano reúne casi tantos devotos como la Virgen de Luján, patrona del país: cientos de miles de promesantes esperan en todo el país, poder acceder el 7 de agosto a su santuario y pedir o agradecer su gracia. En menor medida la escena se repite los 7 de cada mes, en memoria del día de su muerte, acaecida el 7 de agosto de 1547. De estirpe nobiliaria y con fuertes dotes intelectuales, Gaetano de Thiene -tal su nombre- estudió filosofía y teología, se doctoró en Derecho Civil y Eclesiástico, se ordenó sacerdote y donó sus bienes a la Congregación de los Teatinos. » Pasó su vida haciendo el bien», dicen sus biógrafos; combatió la pobreza, la injusticia y la corrupción; fundó un banco para los pobres; levantó hospitales para enfermos incurables y ayudó a restablecer la paz entre Roma y Venecia, y luego entre España y Nápoles. Su lema fue: » Nada para sí, todo para el prójimo». El 12 de abril de 1671 el Papa lo santificó junto con Rosa de Lima y Luis Beltrán -ambos difusores del Evangelio en Latinoamérica- Francisco de Borja y Felipe Benicio.

Así como en otros lugares del mundo San Pancracio es el santo del Trabajo y la Prosperidad, en Argentina San Cayetano es el patrono del pan y del trabajo.
Su condición de patrono del Pan y el Trabajo emergió a posteriori, a consecuencia de la crisis mundial de 1929, que aquí desembocó en la revolución del ’30 y se prolongó hasta el ’40. Pobreza, inflación y desocupación, fueron el signo de la época. Frente a este panorama, el padre Domingo Falgioni, a cargo del templo entre 1928 y 1938, se propuso reavivar la fe y la esperanza en Dios, mediante la intercesión de san Cayetano: realizó una campaña evangelizadora a través del diario católico El Pueblo e imprimió por primera vez la estampa del santo con espigas. La primera vez, siendo conde, fue nombrado por el Papa Julio II en un importante puesto en la Cancillería de los Estados Pontificios, desde donde logró evitar la guerra entre Venecia y Roma. Ganó con esto enorme prestigio, pero lo abandonó todo: » Uniré mi propia vida a la Cruz de Cristo. Seré sacerdote», dijo. La segunda vez, fue en 1547, cuando el pueblo de Nápoles se rebeló contra el virrey español y la gente se enfrentó a las tropas de Carlos V en las calles y las plazas. El cura Cayetano, que había rogado un acuerdo, enfermó gravemente y, sin dejar de rezar, murió a las cinco de la tarde del 7 de agosto de 1547. Pero esa misma noche, sorpresivamente, los embajadores del emperador acordaron una paz justa, milagro que el pueblo de Nápoles le atribuyó a Cayetano. Yatasto Noticias.

Oración: Dios de todo consuelo, Padre Misericordioso,
que ves en lo secreto y conoces nuestras necesidades,
que alimentas a los pájaros del cielo
y vistes a los lirios del campo,
te pedimos por intercesión de San Cayetano,
que nos ayudes a vivir siempre en tu amor
y en el de nuestros hermanos, y así nos otorgues
la gracia de que no nos falte el pan y el trabajo de cada día.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén
Desde 1522, tanto en Vicenza, su ciudad natal, como en Venecia, trabajó en hospitales y oratorios donde ayudó a las personas menos favorecidas, como los pobres y enfermos incurables. Gaetano, luchó casi toda su vida contra la Reforma Protestante que surgía desde Alemani de la mano de Martín Lutero. En el año 1524 fundó la orden de los Teatinos (o Clérigos Regulares) junto con el obispo Juan Pedro Caraffa, quien poco tiempo después sería elegido papa con el nombre de Pablo IV. Esta nueva orden fue aprobada por Clemente VII y confirmada definitivamente en 1532. Esta orden tenía como objetivo renovar el espíritu y la labor misionera de los sacerdotes y su principal regla era que sus miembros no debían poseer nada: “Queremos ser pobres, no poseeremos rentas, ni tierras, ni beneficios eclesiásticos. Tendremos prohibido pedir limosnas o participar en negocios. Solo aceptaremos las donaciones espontáneas del pueblo”, aseguraba el petitorio de aprobación elevado a consideración del Pontífice. El primer milagro de Caetano fue en Venecia mientras visitaba un hospital. Según cuentan, llegó a la cama de una joven a la que estaban por amputarle una pierna debido a la gangrena que padecía. Cayetano, le sacó la venda, le beso la pierna y le hizo la señal de la cruz. Al otro día, cuando los médicos se aprontaban para la operación, notaron que la muchacha estaba curada.
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